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Tan lejos de Dios y tan cerca del coronavirus

Sócrates A. Campos Lemus

Tan lejos de Dios y tan cerca del coronavirus

Periodismo

Septiembre 17, 2020 16:22 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Sócrates A. Campos Lemus › guerrerohabla.com


EL DÍA 16 DE SEPTIEMBRE SIEMPRE HABÍA SIDO UN DÍA DE FIESTA, en las calles donde pasaban los soldados y el desfile se llenaban de sillitas y de trompetas de cartón y silbatos, gorritos de soldados, banderitas y todos comenzaban a colocarse al lado de las banquetas para esperar ver a los soldados y las caballerías de charros pasar por las calles, los batallones del pentatlón universitario, en fin, todos creímos que éramos invencibles y hasta que llegó la pandemia y nos encerró y nos dejó sin desfile, pues sí que nos jodieron a todos.

Las luchas libertarias se dan en las calles, los festejos de esas luchas por igual son en las calles, no importa que los días patrios se den los bailes que ahora no estuvieron en las casas, ni las reuniones con pozole y tostadas de pata y ponches presagiando la navidad, ni se vean los tequilas ni los mariachis, ni el mezcal con las tlayudas y los tamales y los cantos de las canciones rancheras que tanto nos gustan escuchar. No vimos a muchos vestidos de charros ni de chinas poblanas, ni las trenzas multicolores de los listones que les adornan, ni los gritos de ¡VIVA MÉXICO, CABRONES!.

Pues como que nos derrotaron con pinches virus que ni siquiera vemos, que nos derrotaron encerrándonos en los cuartos y dejando a un lado el sentido humano de las reuniones, bailes y cantos, pues sí, El Grito lo dió el Presidente, solo, solitito desde el balcón de Palacio y se prendieron las antorchas, dice, como los rayitos de esperanza y se prendieron los fuegos artificiales con sus coloridos y sonidos y cohetones, pero todo en la soledad y en los espacios vacíos del Zócalo, a lo mejor, no solamente tocan la campana de la independencia sino, también, tocaronn las campanas de la catedral y las iglesias, pues había que hacer, cuando menos, ruido y escándalo, como cuando se pide que llegue la lluvia o se vayan los chamucos y los males, los danzantes con sus teponaxtles y sus trajes con los plumajes y las ofrendas de copal y sus ritos milenarios que son como algo inusual para muchos y tan cercano en nuestras conciencias cuando vamos a las curas y las limpias de hierbas y ahora, pues nada, no salen los males y se quedan y matan y matan a miles y solamente vemos discursos televisados de algunos grillitos que buscan la publicidad creyendo que serán políticos en el futuro, total, ellos cuentan muertos y nosotros los lloramos, y nos vamos encabronando cada día más y más.

Es curioso, pero la política también tiene sus ritos y sus brotes, por ejemplo, en Chihuahua, donde se sienten ’robolucionarios’ muchos de sus políticos también tratan de aprovechar los errores y las condiciones y las protestas para tratar de dar la impresión de que allá se inicia la nueva revuelta. El nuevo movimiento de protesta y la neta, solamente andan en la búsqueda de publicidad para quedar como ’robolucionarios de café’, mandan a sus huestes a que los maten y ellos encabezan las protestas en contra del Presidente, como si de él se hubiera ordenado la matanza y los disparos, serénense, pues qué más da que ahora hagan alharaca y gritos y trácalas, si al final de cuentas lo que buscan es el poder y los dineros, no el servir a los demás, pues ya dejen de joder porque en cualquier momento se pueden confrontar los diablos y se prenden las mechas y se llena de muertos.

Todos estamos encabronados, no entendemos muchos el por qué tenemos que estar encerrados, si encerrados o no, también se contagian y mueren y el exceso de información también genera desinformación y a lo mejor es lo que no ha entendido el Presidente con sus matraqueros mañaneros, porque al final de cuentas a nadie le gusta que les cuenten muertos y no den resultados, a nadie le gusta que amenacen de que cobrarán más impuestos y que apretarán los cinturones cuando también vemos que los riquillos siguen ahí, a su lado, muy campantes y salen, cierto o no, los escándalos de corruptelas y chismes indignantes y se prenden las mechas y se anda cerquita muy cerquita de los golpes y agarrones.

Hay que entender que cuando aparecen caricaturas e insultos contra los gobernantes, incluso cuando sean inducidos por intereses políticos andamos mal, porque se van aumentando las mentadas y sacando los cuchillos y se aceleran los odios y pasiones y vienen las tragedias. La verdad es que cuando festejemos las rebeliones que nos dieron patria y no salimos de los cuartos nos encabronamos y nos sentimos derrotados y nada hay peor que las derrotas, sin pelear, solamente encabronados, sin poder cantar, tomar mezcal o tequilas, reunirnos para escuchar los mariachis y bailar las piezas que nos gustan y gritar: ¡VIVA MÉXICO, CABRONES! Total, así en la soledad se vió el Zócalo, el Presidente solito, como anda y está, solo, ni siquiera acompañado por su raza y sus seguidores, alejado de ellos, tocó la campana de Dolores y gritó los nombres de los héroes patrios y vió a lo lejos las antorchas prendidas y los fuegos artificiales y las luces de colores de focos iluminando la soledad. En verdad que pinche festejo de fiestas patrias, cuando menos en mi familia había razones para festejar, muchos cumplimos años y amigos queridos también, si no nos reunimos para celebrar, cuando menos nos hablamos y festejamos y nos mandamos abrazos y cantamos o contamos lo que queremos de cada uno. Total, ya vi durante muchos años los festejos patrios, me duele que al final de mi vida no verlo como antes y su alegría y cantos y desfiles y bailes y tomadas y comilonas, ahora, todos encerrados, viendo a la caja idiota, y a lo mejor, algunos, llorando de nostalgia y de dolor. Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca del coronavirus… y pues nos chingó. La neta que nos chingó. Un pinche virus que ni siquiera vemos, nos chingó a todos y ahora encerrados y llorando por lo pasado sin saber del presente ni del futuro, mal muy mal estar en soledad.

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