’No hay tal ’nueva normalidad’, mejor hablemos de nuestra ’nueva realidad’

Francisco Granados González

’No hay tal ’nueva normalidad’, mejor hablemos de nuestra ’nueva realidad’

Gobierno

Septiembre 09, 2020 14:03 hrs.
Gobierno Nacional › México Ciudad de México
Francisco Granados González › AquiEdomex

A 192 días de haberse presentado el primer caso del Covid-19 en México, hoy 7 de septiembre se nos dice que casi todas las entidades del país están en semáforo naranja y amarillo, salvo Colima que está en rojo. La realidad es que el color asignado se dio básicamente por la aguda crisis económica que vive el país y no precisamente por la condición que guarda el avance de la pandemia que cada día se agrava más.

Ante esta nueva realidad es importante cuestionarnos ¿cómo es que debemos enfrentarla? Sin duda alguna es un ejercicio que desafía la capacidad creativa de todos los mexicanos, pero particularmente se ha convertido en un verdadero reto para los servidores públicos responsables de controlarla.

Somos alrededor de 130 millones de mexicanos distribuidos en 34.1 millones de hogares de los cuales 9.2 millones tienen un alto nivel de hacinamiento (Inegi, 2019; Comisión Nacional de Vivienda, 2019). Una pregunta válida para todos y en particular a los servidores públicos es ¿cómo promover sana distancia en condiciones francas de hacinamiento? En el caso del transporte público se ha indicado que el cupo no debe sobrepasar del 30 por ciento, lo cual no ha sido respetado por los transportistas, ni exigido por las autoridades. Tampoco se ha verificado que exista una desinfección sistemática y cotidiana de las unidades del transporte público. En este caso ¿qué autoridad supervisa y quién realmente sanciona el incumplimiento de todo esto, mientras los contagios aumentan? En octubre según también nos dicen pasaremos al semáforo amarillo y verde sin que nadie nos garantice que la curva de contagios por lo menos se estabilice. Recordemos que en los meses venideros tendremos también la curva ascendente de la influenza estacional que incrementará más el riesgo de enfermedad para la población en general y para los grupos más vulnerables, la coexistencia del Covid-19 e Influenza podrían agravar aún más el problema. ¿Están nuestras autoridades sanitarias conscientes de este gran riesgo y por ende preparándose e informando oportunamente a la población en su conjunto? En el trabajo afortunadamente se instauró un rol de guardias alternas; sin embargo, muchas oficinas de instituciones públicas y empresas no están adecuadamente ventiladas y los cubículos de trabajo no guardan la sana distancia. ¿Existe realmente la disposición para que cada cubículo de trabajo tenga las características de protección y sana distancia para mitigar los riesgos de contagio? Trabajar en la disminución de riesgos es todo un reto pero ¿quién supervisa y quién sanciona? En las reuniones sociales por más que las autoridades han señalado que no se deben hacer, se siguen haciendo sin guardar la debida distancia, sin usar cubrebocas, tocándose y apapachándose, generando con ello riesgos para el contagio. Sin duda, no tenemos la mínima responsabilidad social ante ese gran riesgo y por supuesto nos preguntamos ¿por qué nadie hace nada? En el aspecto educativo es triste lo que sucede. De acuerdo al Inegi, 38.

4 millones de estudiantes asistían a la escuela, antes de la pandemia. El gobierno federal consiguió que ahora las clases se transmitan por televisión y por Internet. En la educación básica elemental y media resulta que hay familias que tienen tres o cuatro hijos y solo existe un aparato de televisión y/o una sola computadora o de plano no tienen nada. ¿Qué solución están dando las autoridades educativas a los niños y a las familias a ese respecto? Otra realidad es que la madre y/o padre de familia trabajan y nadie supervisa si realmente los hijos toman sus clases en casa. Respecto al nivel medio superior la trasmisión es por Internet pero resulta que algunas familias no cuentan con computadora y tampoco con Internet, pero si cuentan con ellos, muchos alumnos en lugar de tomar la clase se ponen a jugar. Ante ello nos debemos de preguntar ¿qué clase de calidad educativa se está ofreciendo a los estudiantes? Enfrentar esta ’nueva realidad’ ha resultado ser todo un reto, necesitamos de la buena voluntad de la sociedad y particularmente de las autoridades.

¿Qué piensas tú de esta nueva realidad?

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