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Medios y violencia


La prensa debe impulsar la reforma del poder, sin detenerse en la alternancia, o no cesarán la corrupción ni la sangre

Medios y violencia
Enero 09, 2015 15:54 hrs.
Periodismo ›
Gregorio Ortega Molina/almomento.mx › todotexcoco.com

En la situación por la cual atraviesa México, ¿cuál debe ser la actitud de los medios, el comportamiento de los reporteros, la responsabilidad de los analistas políticos? Hoy, dar la espalda a la realidad es imposible, aunque algunos grupos políticos se empeñen en demostrar lo contrario.

¿Debe dejarse a las redes sociales la responsabilidad de formar el humus alimenticio de la opinión pública? ¿Se modificó la llamada opinión pública, en cuanto aparecieron las redes sociales? ¿Es deber de la prensa insertarse en esa redes que, contra viento y marea, informan (mal o derecho, pero lo hacen) y muchas veces deforman los sucesos que presenciaron o, peor, sólo retransmiten en un incesante tuiteo, para dar satisfacción a un enojo personal, una frustración o un interés de grupo?

El incremento en la violencia, la corrupción, el hecho de que las confrontaciones entre las autoridades y la delincuencia organizada sean cruentas, dista mucho de ser responsabilidad de la prensa, en cualesquiera de sus expresiones; las redes sociales han sustituido a esa prensa en algunos de los servicios que prestaba o prestó a la sociedad, a la cual ya no le interesa servir. Los tuits y mensajes advierten del peligro, de origen legal o ilegal; los blogs informan y causan escozor, tan es así que blogueras y blogueros desaparecen o son asesinados. Entonces, ¿cuál debe ser la actitud de los medios?

Los reporteros con experiencia, los analistas políticos, los columnistas, los conductores de noticiarios de radio y televisión tienen una responsabilidad ineludible, porque conocen el origen de la violencia, sus consecuencias y, peor, el agravamiento de esas consecuencias de posponerse las reformas que detendrían esa cruenta guerra que tanto cuesta a México y a los mexicanos, salvo a los grupos que ganan más en épocas de crisis.

Nada que ver con las llamadas reformas estructurales, que sólo resuelven el aspecto económico de problemas acumulados hace décadas, pero de ninguna manera se acercan a la solución de las distorsiones sociales y políticas -que al darse una reforma del poder que conduzca a la transición y no se detenga en la alternancia como respuesta contra todo mal, que al darse una reforma anticorrupción que rompa las complicidades entre delincuentes y autoridades- traerán paz cívica y civil, seguridad jurídica y creación de auténticos, verdaderos empleos, con salario remunerador, sin outsourcing de por medio.

La prensa no es responsable de la violencia, pero puede contribuir a que disminuya, para que se pueda vivir en paz.

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