La gravísima inmoralidad de las vacunas relacionadas con el aborto y otras hipocresías


Se ha normalizado la absoluta perversión de que el ser humano sea una materia prima generada mediante el crimen del aborto provocado. No pongo en duda que haya vacunas buenas, pero tengo el gravísimo problema de que actualmente no sé distinguir las buenas de las malas.

| Genaro Portillo | Desde SN Noticias
La gravísima inmoralidad de las vacunas relacionadas con el aborto y otras hipocresías

Salud

Julio 23, 2020 12:26 hrs.
Salud Internacional › México
Genaro Portillo › SN Noticias

Como quedó demostrado en el anterior artículo sobre el misterioso origen de las vacunas adulteradas, existe una relación directa entre las vacunas actuales y el aborto provocado a través de muchas líneas celulares, algunas más antiguas y otras más recientes. No hay que olvidar que esta información es la que conocemos, cosa que no quiere decir que no existan muchas más que aún desconocemos, que es lo más probable.

Es sabido por mucha gente que el aborto provocado es una industria multimillonaria, pero ¿hasta que punto está relacionado con las vacunas contaminadas? Vamos a seguir avanzando donde lo dejamos hace dos semanas.

Me da mucha pena cuando buenas personas, que son respetables por sus conocimientos y entrega a la causa de la cultura de la vida, están confundidas en esta cuestión o miran para otro lado, o siguen manteniendo los mismos argumentos de hace más de una década, como si no hubiera cambiado nada en los últimos años.

Les pongo un ejemplo concreto con el siguiente artículo publicado recientemente por D. Justo Aznar. En él reconoce y afirma que hay vacunas que utilizan células obtenidas de abortos, algo fuera de toda duda aunque desconocido por la inmensa mayoría de la población, pero su tono en el mismo no quiere ser ’alarmista’: la Organización Mundial de la Salud (ojo con la actual OMS que ¿no es? una organización al servicio del Nuevo Orden Mundial…) dice que existen 136 proyectos para desarrollar una vacuna contra el Sars-Cov-2 y la enfermedad que ha provocado (COVID-19), y que solamente 6 de ellas están utilizando líneas celulares obtenidas de abortos. Según D. Justo, además no se trata de abortos recientes, sino del siglo pasado (otra concesión buenista que hace mucha gente).

De los 6 proyectos de producción de esa vacuna vinculados al aborto, 2 de ellos (el 33%) ya están en fase 2 y 3, y de los 130 proyectos restantes supuestamente no vinculados al aborto, solo 1 de ellos está en fase 2 (el 0,7%). Los porcentajes hablan por si solos y eso dando por buenos los datos manipulados por la OMS (de los cuales yo personalmente no me fío ni un pelo).

Reflexionemos un instante en los datos para observar cómo se ha normalizado la absoluta perversión de que el ser humano sea una materia prima generada mediante el crimen del aborto provocado y utilizada e instrumentalizada sin escrúpulos por la industria farmacéutica y en las vacunas (hoy al menos un 22% de las más probables vacunas contra el Covid-19 tienen vinculo directísimo con el aborto – 2 vacunas de 9 según el artículo mencionado previamente).

Pero no acaba aquí la cosa porque además todo esto tiene implicaciones morales y exige un análisis más profundo desde ese ámbito. D. Justo Aznar nos remite para esta cuestión a un documento del año 2005 (de hace ¡¡¡15 años!!!, que en biotecnología es como hablar del Pleistoceno) de la Pontificia Academia Pro Vita. Este documento, con el que cualquier cristiano y persona de bien estará de acuerdo, diferencia entre la cooperación material y la formal, y dentro de la cooperación material, diferencia entre la cooperación directa y la indirecta. Todos estamos de acuerdo en que moralmente no es lo mismo:

el papel de la madre o de los padres que abortan (o libremente, o bajo presión, o incluso bajo coacción),
el rol del personal que asesina al bebé (desde el Rockefeller de turno que lo financia, a los políticos que legalizan o despenalizan el crimen, a los directivos de los abortorios o sus consejos de administración, hasta el matarife abortista, pasando por la recepcionista, etc.),
el que compra el material fetal (no es lo mismo el que lo exige fresco, que el que lo pide congelado, y tampoco es lo mismo que sea utilizado para investigación, producción de proteínas, fármacos, vacunas, cosméticos, trasplantes, edulcorantes, terapia génica o genómica).
Tampoco es el mismo rol, ni el juicio moral, para quien disecciona los órganos o tejidos del bebé, o el de los médicos que desconocen enormemente la vacunología, o las enfermeras y auxiliares, que tampoco saben casi nada del tema en general y que presionan a los padres para que se pongan todas las dosis prescritas,
y así hasta que llegamos a los padres que ponen estas vacunas a sus hijos porque no se les da otra opción… o a los hijos y a los ancianos, a los que nadie les pregunta.
No todos tienen el mismo grado de cooperación con el mal, pero es un mal, un mal descomunal lo que hay detrás de todo este proceso, y desde luego algunos lo tenemos muy claro (con un poco de imaginación pueden aclararse hasta los más dubitativos).

Pero D. Justo va más allá, porque dice que la valoración moral es perfectamente extrapolable al caso del COVID-19. Pues no siento disentir de nuevo ni de D. Justo ni de los que comparten opinión con él, para empezar porque no está demostrado que se tenga secuenciado completamente la cepa original del virus Sars-Cov-2, sino solo fragmentos… lo que implica que: ¿Cómo vas a hacer una vacuna contra un virus del que desconoces su secuencia genética y que además muta?, pero hay más aún, ¿qué contendrá esa vacuna?, ¿qué línea celular?, ¿qué adyuvantes y excipientes?, ¿es posible que incluya un nano chip?, ¿cuántos estudios de seguridad y eficacia se han hecho?: ¿ninguno aún?… Ah claro, normal, que se necesitan años (según Anthony Faucci 7 años) para hacer los estudios. Incluso la Dra. de la OMS Soumya Swaminathan reconoce que no hay seguridad en las vacunas actuales… así que habrá que esperar AÑOS para que la del Covid-19 sea muy segura.

Pues qué le vamos a hacer, que las prueben durante muchos años hasta que sepamos si la vacuna contra el Covid-19 es eficaz y segura, y cuando conozcamos con detalle todos los efectos secundarios y los posibles daños que genera, lo que se conoce como derecho al consentgimiento informado del paciente, pues podremos tomar una decisión libre al respecto. Mientras tanto, aludir a la moralidad católica para animar a utilizar una vacuna que no sabemos si sirve para algo bueno o para planes eugenésicos de una sinarquía financiera y tecnológica, me parece muy arriesgado por su parte D. Justo, muy poco científico, dejando al margen lo moral y lo evidente de los vínculos a los vídeos que le pongo en esta frase.

En cualquier caso, como amante de la libertad que soy, me parece muy bien que algunos de ustedes se presten a ponerse una o varias dosis, de una o varias de esas vacunas experimentales obtenidas o no de abortos provocados, para hacer ’ciencia’, y así ayudarán a la Humanidad a descubrir la verdadera eficacia y seguridad de las mismas. Son ustedes libres de hacerlo si quieren. A mí me pueden disculpar, porque en esto soy como santo Tomás: ver para creer.

¿Acaba aquí la cosa en cuanto a la connotación moral de vacunas obtenidas de abortos provocados? Por desgracia, no. Hay un segundo documento del 31 de julio del año 2017, en el que la Pontificia Academia ¿Pro Vita? asegura que ’hoy día no es ya necesario obtener células de nuevos abortos provocados’… y esto fue una gran noticia porque como vemos en el caso de la vacuna del Covid-19 solo el 22% (si nos fiamos de la OMS) de las que tienen visos de salir al mercado, tienen relación con el aborto provocado (y una de ellas en fase 3, la más avanzada por cierto). Lo verdaderamente grave es que, aunque no sea necesario obtener células de nuevos abortos provocados, por lo visto ¡se sigue haciendo impunemente!, como explicaré más adelante.

Lo peor de ese documento del 2017, es el gravísimo error de afirmar que ’como los abortos provocados se hicieron hace mucho tiempo, pues ya no es tan fácil una evaluación ética negativa del uso de vacunas contaminadas de ADN fetal obtenido de abortos provocados’. Aquí es donde hay que ponerse a llorar queridos lectores, porque hay una enorme malicia o una ignorancia SUPINA por parte de los firmantes de ese infame documento. Por cierto, documento en el que se basa D. Justo y muchos otros para decir que ’todas las vacunas recomendadas clínicamente pueden usarse con la conciencia tranquila (¿qué conciencia?… será más bien inconsciencia), porque su uso no significa algún tipo de cooperación con el aborto’, y así ellos defienden que hay que ponerse cualquier vacuna, hasta que haya otras vacunas similares que se hayan producido sin utilizar células obtenidad de abortos provocados.

Pues no señores, están ustedes muy equivocados, y están confundiendo al personal y colaborando con el mal:

Porque llevan ustedes diciendo lo mismo desde hace 15 años al menos: ’que hay que presionar y luchar porque se fabriquen vacunas que no tengan ADN fetal obtenido de abortos provocados’, pero seguimos igual o peor porque los fabricantes no asumen responsabilidades y porque la gente no sabe nada de este tema (incluyendo la mayoría de las personas pro vida)… y sin duda es porque no se ha denunciado por doquier esta realidad abominable. Los motivos de porqué no se han hecho son harina de otro costal, que Dios mediante analizaremos en otro artículo.
Es una vergüenza además que ahora digan que como han pasado tantos años, pues que corramos un tupido velo y seamos utilitaristas. No pondré comparaciones detalladas porque pueden ser tremendamente injustas las alusiones a sacrificios humanos de niños a demonios o dioses paganos, o las torturas a inocentes o a enemigos políticos, o al tráfico de órganos, la pederastia, o la trata de blancas, etc., etc… Pero para los cristianos y la gente de bien que gustan de conocer y vivir en la Verdad, el fin no justifica los medios.

Además D. Justo y la Academia ¿Pro Vita? deben saber que los mismos matarifes que obtuvieron las líneas celulares de abortos, dijeron que solo se deben usar como máximo unos 60 pases, lo que implica que es prácticamente imposible que líneas celulares obtenidas hace 60 años se sigan utilizando eternamente (como dice la teoría), sin que haya efectos graves porque se vuelven mucho más cancerígenas, cuantos más pases se llevan a cabo.

Para conocimiento general, recuerdo que las grabaciones con cámara oculta a directivos y empleados de Planned Parenthood en 2015 y 2016 dejaron claro el negocio aberrante del aborto, su vínculo con el infanticidio, el tráfico de órganos y su vinculación directísima con farmacéuticas, institutos y hospitales… que entre otras cosas hacen vacunas contaminadas, o experimentan para hacer nuevas vacunas (por cierto, esas que le gustan a Bill Gates y que servirán para reducir la población mundial… ¿cómo será posible eso?: pues introduciendo esterilizantes o con enfermedades graves en ellas… si alguien conoce alguna otra opción le ruego que me la diga).

No hace falta creerse las grabaciones con cámara oculta anteriores, porque además ya tenemos las declaraciones bajo juramento de directivos y empleados de la IPPF, la mayor central abortista del mundo creada por los Rockefeller, que tiene carácter de Estado en Naciones Unidas (ojo con esto), declaraciones en las que reconocen TODAS LAS BARBARIDADES DEL PUNTO ANTERIOR. Así que queridos D. Justo y compañía… No es una cosa de hace décadas, ¡¡¡ sino de hace meses!!! Es más, se esta haciendo ahora mismo y con cobertura legal total en estados como Nueva York, donde han aprobado el infanticidio.

Pero además de todo esto, en 15 años se ha aprendido mucho sobre la vinculación de la contaminación de vacunas con ADN fetal obtenido de abortos con los trastornos neurológicos, y en especial el Autismo. A pesar de que hay médicos, profesores, investigadores y catedráticos vendidos a la industria, y a pesar también de las transferencias de valor y conflictos de interés, y a pesar de que muchos callan porque sino les quitan la licencia que les permite ejercer su profesión o les amenazan y coaccionan, también hay personas que son héroes que buscan y difunden la verdad científica a pesar de la persecución y la amenaza, el que les quiten la licencia para ejercer o incluso dando la vida por ello (el Señor se lo premiará con creces).

Por último, también sabemos mucho sobre los graves daños, incluso muertes, provocadas por adyuvantes y excipientes como el Timerosal y los derivados del mercurio, las sales de aluminio, etc, etc. Abundaremos en ello en próximos artículos.
No pongo en duda que haya vacunas buenas, como las que se ponían antaño, pero tengo el gravísimo problema de que actualmente no sé distinguir las buenas de las malas, las éticas de las inmorales.

Así que animo a todos los que quieran ayudar en esta hermosa tarea, por favor no tengáis miedo, que la verdad nos hace libres.


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