Opinión

Hablemos de restructuración o de cambio paradigmático /II

Sergio Enrique Castro Peña

Hablemos de restructuración o de cambio paradigmático /II

Periodismo

Mayo 09, 2020 21:54 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Sergio Enrique Castro Peña › guerrerohabla.com

Es reconocido que todo poder, no importando su origen o las buenas intenciones que tenga, posee un grado significativo de corrupción. De igual forma, se considera que existe una correlación directa entre el grado de poder y la corrupción que de él emana. De ahí, que tengamos que a mayor poder así será la corrupción de quien lo posea. En este principio se basa la existencia de la democracia. Por lo menos el de la establecida en la Grecia antigua. De igual manera, consideraban que se podía presentar un fenómeno que tanto Platón como Aristóteles identificaban como el ’mejor Hombre’, pero, consideraban que esto funcionaría bien si estaba gobernado por buenas leyes o, este excepcional hombre no modificaba las leyes por otras que le fueran más a modo.
A lo largo de la historia de la teoría política, se han presentado la lucha constante entre los diferentes gobernantes. Unos, para venderse ante sus gobernados, tratan de no aparecer como demagogos oportunistas, que en el fondo buscan el poder absoluto y con ello convertirse en dictadores. Se presentan como políticos con buenas intenciones y todas las virtudes que se autoimponen, pero que, en el fondo, probablemente, solo esconden sus aspiraciones de ser dictadores. Pero, como lo señalara Aristóteles, ’todas las tiranías son virtualmente de corta vida’. ’Un sistema constitucional –sostenía Aristóteles- basado en una forma absoluta, no puede sostenerse porque conlleva una concepción oligárquica’ y en dichas formas de gobierno siempre estará el problema de sustitución. Las constituciones hechas a medida de los poderosos absolutos ’jamás perduran’.
Entre 1643 y 1715, existió en Francia el Rey Luis XIV que en su afán de mostrarle al pueblo francés, principalmente a la nobleza francesa y, a los otros gobernantes su gran poder expreso ’L´état éest moi’, <el Estado soy yo>, desde ese tiempo los hombre de poder han pretendido por diferentes caminos que su poder no está limitado, ni provenga de una constitución sino que emane de un poder superior, en la antigüedad ’Dios’ y, en la actualidad proviene del ’pueblo’. De igual forma, ya sea abiertamente o velada se quiere apoyar ese poder, mediante uno superior que lleva implícito una misión, no relevada, pero si sobreentendida por sus más vehementes seguidores.
Al inicio del siglo presente se pensó, por lo menos en nuestra sociedad política, que estábamos iniciando una era en donde tendríamos un sistema plural de partidos y de representación por medio de elecciones. Que se estaba superando, en lo político, una era antidemocrática y, se iniciaba una de reconstrucción de la vida democrática. En lo económico, una mezcla de libre mercado incorporado a la globalización económica, con un gobierno muy similar a una economía mixta con programas gubernamentales de bienestar, con el fin de evitar el avance de la desigualdad del ingreso. Como se ha señalado anteriormente, los resultados positivos del intercambio comercial en una economía capitalista de libre mercado cegaron a los creadores de la política gubernamental y, se olvidaron de hacer realidad los programas de bienestar que debían protegerla.
Uno de los aspectos que consideraron con premura fue la construcción de instituciones ya fueran políticas, económicas o sociales. La construcción de estructuras es un proceso, máximo cuando se quiere pasar de un sistema a otro, que está conformado en su tiempo de maduración en tres etapas. La primera consiste en tener una idea clara del tipo de instituciones y su alcance. La segunda, es la de implementación en donde se tiene que evaluar su desarrollo y su impacto en la sociedad y, su proceso de maduración. No se puede seguir un proceso de creación de nuevas instituciones, sin evaluar constantemente su eficacia y eficiencia. Lo anterior es debido a que las instituciones, ya sean de carácter político, económico o social tienen tanto dimensiones éticas y morales como estructurales. Lo anterior es porque una sociedad con instituciones débiles carecen de la capacidad necesaria para hacerle frente a los problemas de una sociedad en cambio.
Las organizaciones políticas evitan que una sociedad caiga en un mundo ’hobbesiano’, en donde se da una lucha implacable entre las diferentes fuerzas sociales que se disputan el poder, una competencia de tal magnitud que hacen imposible la existencia organizaciones que regulen y controlen a los actores políticos. Por otra parte, la sociedad exige de sus gobernantes predictibilidad y, para ello, los gobiernos a su vez requieren pautas de conducta regularizadas e institucionalizadas. Sí un gobierno carece de instituciones fuertes, necesitará de los medios para definir y realizar los intereses comunes de toda una sociedad. Uno de los aspectos que se deben considerar, por parte de los tomadores de decisiones, es que la meta de llevar una sociedad a un estadio superior de modernización requiere de un proceso multifacético que conlleva no solo cambios en el comportamiento económico sino en todas las áreas del pensamiento y actividad de una sociedad.
Por otra parte, si se carece de instituciones con cierto grado de libertad y son supeditados a los designos de un poder central y unitario cualquier esperanza de lograr una sociedad democrática es banal. La centralización del poder, no proporciona margenes para la diversidad o la exposición plural de pensamiento, cualquier forma de diferir con la expuesta y deseada por el líder absoluto, poseedor de todas las virtudes, no otorgadas sino asumidas. Entre ellas la de no equivocarse nunca, deja un margen de actuar independientemente muy limitado. Es de un líder que se auto adjudicó todo lo bueno que pueda existir y sus decisiones o conclusiones estan fuera de toda discusión.
La embriaguez producida a la clase gobernante por los éxitos económicos de la apertura económica y los tratados de libre comercio, así como la oportunidad de aprovecharse y beneficiarse de ella, mayormente fuera de toda legalidad, lo que se conoce como ’Capitalismo de Cuates’, hizo que no tomaran en cuenta que toda acción del presente siempre será juzgada en un futuro, en algunos casos lejano, en la mayoría de ellos a un período muy corto. Esta soberbia de no atender, principalmente, a esa población no beneficiada por el aparente auge económico, en realidad nunca llegó a ese nivel. Se creció en un promedio de dos por ciento anual durante treinta años. Un nivel de crecimiento tal que no se podía decir que la economía estaba estancada, pero que era insuficiente, dentro del esquema distributivo del ingreso, para crear un crecimiento que pudiera generar los recursos necesarios destinados a programas de seguridad social.
La necesidad de crear y fortalecer instituciones tiene su fundamento en el rechazo, casi patológico, del gobernante a su creación o manutención, porque la esencia misma de las instituciones su normalización y reglamentación chocan con el objetivo y la forma de gobernar de un líder con características demagógicas, con tendencias totalitarias. Los límites que acotan al poder supremo, en nuestro caso la presidencia, provienen de dos fuentes. La primera está estipulada por la constitución o, la interpretación de esta. La segunda proviene de las normas y leyes no escritas sobre la relación del Poder Ejecutivo con los otros poderes del estado, además, de aquellos no pertenecientes a esta esfera, entre los cuales podemos encontrar a las asociaciones del sector privado, laboral o religioso, entre otros. En este grupo, también, tenemos que incluir a las instituciones que han madurado y tienen, aparte de poseer funciones representativas de grupos, como votantes, intereses propios los cuales defenderá ante los demás poderes.
Cuando los contrapesos de poder han sido ampliamente superados y el poder del ejecutivo sobrepasa con mucho al de los otros poderes, se empieza a manifestar que los intereses del presidente, poco a poco se alejan de la manifestada por la población o la de los diferentes grupos que lo acompañaron en la obtención del poder. Se da una evolución en donde los objetivos del presidente dejan de ser una representatividad de otros grupos y se transforman en sus objetivos propios. Las metas y las perspectivas del país dejan de ser las de la población y se transforman únicamente en las del presidente. Todo lo anterior nos puede mostrar, que el éxito de la gobernanza de un presidente, está en función de conciliar e imponer su visión y metas a los demás grupos, sin perder su poder, fuerza o, sin llegar a se percibido como un gobierno débil, inestable, inflexible o déspota. El poder de un presidente reside en la percepción, de lo que sus gobernados distinguen o, lo que los políticos de ’antes’ decían ’la forma es fondo’.
Cuando una sociedad se enfrenta a un cambio drástico de sus estructuras políticas, económicas y sociales que amenazan con destruir las bases de las instituciones en proceso de cambio, entonces deberá evaluar sus expectativas. En ese proceso debe de considerar, principalmente, los márgenes de construir nuevas formas de asociación, eliminando las anteriores que fueron superadas por el ejecutivo actual. En la situación que aquí vivimos actualmente, las acciones del ejecutivo se iniciaron con el control o eliminación de las instituciones que consideraba acotaban su poder o podían poner en evidencia, ante sus seguidores más leales, que su poder, al fin de cuentas tenía límites y, podía, como otros, ser enfrentado y, aun, superado. De ahí, que las nuevas formas de asociación y confrontación deberán ser pensadas y diseñadas para tener dos características fundamentales: ser diseñadas para un solo fin, con objetivos delimitados y, con una flexibilidad tal que le permita a la sociedad enfrentar a un ejecutivo que actúa sin contrapesos, inclusive dentro de su área de poder. O, como señalaba Tocqueville: ’la ciencia de la asociación es, la madre de todas las ciencias, el progreso de todo el resto depende del cómo ha efectuado aquella’.
La gran ventaja que tiene el presidente es que tanto sus infraestructuras como las que constituyen su apoyo externo estan supeditadas a sus órdenes y deseos. Otro factor que juega a su favor, es el control que tiene con los medios de comunicación masiva. Este control no proviene de una estrategia de control directa sino del conocimiento y el uso muy inteligente del sistema económico heredado, el sistema de libre mercado, el cual cada uno de los participantes seguirán las mismas reglas para la obtención de una mayor ganancia para sus inversores. En pocas palabras incrementar los ingresos y disminuir los costos para maximizar las ganancias. Los ingresos de los medios de comunicación masiva se incrementan si pueden seguir constantemente la noticia, las actividades del presidente en sus ’mañaneras’, son la noticia. Se disminuyen los costos al estar centralizada la noticia en un solo lugar ’las mañaneras’, las cuales son difundidas y comentadas constantemente a lo largo del día. Al maximizar los ingresos y minimizar los costos se obtiene una situación soñada por un ’controlador’. Le da a los medios de comunicación masiva la oportunidad de ganar un dinero no esperado, sin tener que otorgarlo por los medios tradicionales. Y, por parte del presidente, le otorga un control sobre esos medios sin que en apariencia lo tenga. Todo es por decisión propia, no existe nada obligado. La libertad de expresión queda guardada y protegida.
El proceso de cambio de una sociedad, hacen posible una nueva movilización social que incluye la desaparición de grandes grupos políticos que aglutinaban los grandes compromisos políticos, económicos y sociales y, que con su desaparición o debilitamiento dejaron en libertad a una gran mayoría de la población que en ese estado de orfandad imperceptiblemente buscaban una representatividad para sus aspiraciones. Un ejemplo de ello lo vimos, y vivimos, en el proceso de seleccionar el candidato que sustituiría al presidente Miguel de la Madrid Hurtado. En aquella ocasión, el PRI utilizó un sistema que consistía en la presentación de los aspirantes ante los medios de comunicación. Tal sistema se le conoció como ’la pasarela’. Viene esto a colación porque uno de los contendientes y con muchas posibilidades fue el hoy Director de la CFE y la tesis expuesta era que incorporarse a una economía globalizada sin haber resuelto el problema del sistema político era muy riesgoso. En aquella época, dentro del estruendo de la incorporación del país a la modernidad económica, no fue atendida. Hoy, tenemos ante nuestros ojos, las consecuencias no previstas.
Pero, dejemos para una entrega posterior, los objetivos que, poco a poco estamos conociendo, fundamentan la 4T y los escollos iniciales a los que se ha enfrentado y la forma en que el presidente los ha afrontado, exponiendo la manera y estilo que tiene para enfrentar situaciones que no controla totalmente o, estan fuera de su planteamiento general. [email protected]
Anexo 1: En mi época de estudiante universitario, nuestro profesor de la materia de estadística iniciaba su clase de la manera siguiente: ’Existen mentiras, mentiritas y estadísticas’. Hoy podemos actualizarla en esta forma: ’Existen mentiras, mentiritas y ’mañaneras’’. El mensaje de nuestro maestro era de que debíamos tener mucho cuidado al capturar la información que usaríamos en las fórmulas, porque ’si porquería entraba, porquería saldría’.
Anexo 2: Los tiempos llegan y no pueden ser evitados y, los económicos no son la excepción. El presidente conocedor de que los datos no le serán favorables y no podrá usar la salida de que él ’tiene otros datos’, busca darle la vuelta con utilizar ’otros parámetros’ aunque no explica el porqué. Sin embargo, la realidad no la podrá cambiar. Para la población no es importante como se mida su pobreza o la falta de ingreso y, para su familia, tampoco.


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