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· Critican empresarios la actitud asumida por los candidatos chapulines
ESQUINA ORIENTE
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· La Arquidiócesis de México acusa de irresponsables a los clanes del poder
El llamado que hacen los empresarios (Coparmex) y la Arquidiócesis de México sobre los candidatos “Chapulines”, no es fortuita. Ambos organismos tienen razón por dos cosas, la primera que estos políticos que cambian de un cargo a otro nada han hecho para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos y la segunda dejan a la deriva las acciones que emprendieron hace dos años donde se estaban desempeñando, llámese alcaldes, diputados federales y locales o los delegados del Distrito Federal. Su renuncia a su cargo solo demuestra una actitud mezquina, soberbia y de intereses económicos muy personal ypor arriba de su ética profesional, sí es que la tienen.
Lo cierto es que el vivir de gorra, con un salario pagado por todos los mexicanos, y hacer de las suyas gracias a las prebendas de sus puestos, incluido el fuero constitucional, es su motivación central. Es decir buscan su bienestar personal haciendo a un lado el bien común de los ciudadanos. Por eso es que esos “chapulines” han comenzado a brincar por todos lados, yendo de un lado a otro, empujando e incluso aplastando a sus correligionarios, pues el pastel sólo alcanza para unos pocos y nadie quiere perderse la tajada o incluso las migajas. Los 10 partidos se están peleando por lanzar a sus mejores cuadros. Sin embargo, no hay sorpresas porque todos son los mismos, nada más cambian sus cargos por otros. Lo que vale es no quedar fuera del presupuesto.
El hecho de que la Coparmex se haya manifestado en contra de estos Chapulines, me parece que tiene razón, según los argumentos que da a conocer su dirigente en el DF, José Luis Beato González. Lo que los ciudadanos hemos visto en los últimos días no ha hecho sino corroborar la desconfianza, el rechazo e incluso la repulsión que producen los partidos políticos y sus militantes de más alto nivel en su objetivo de mantener el poder y, sobre todo, hincarle el diente al presupuesto público. Esto es sólo lo que pasa en la capital del país, pero el mismo fenómeno se está presentando en todos los estados del país, donde los políticos están brincando de un lado a otro en busca de seguir royendo el hueso de las finanzas públicas.
En tanto la Arquidiócesis de México también manifestó su inconformidad en su editorial del Semanario desde la Fe, donde afirma que también, los escándalos sobre los presuntos ilícitos cometidos por ediles y jefes delegacionales demuestran el desprecio de las dirigencias partidistas por el bien común y el orden público y dejan al descubierto que su único interés es una especie de interés mafioso que consiste en beneficiar a sus allegados en las diversas corrientes políticas que devoran la vida interna de los institutos políticos y el dinero de los impuestos de los ciudadanos
Si México quiere transitar hacia una verdadera democracia y no simulaciones de ésta, urgen las reformas legales que impidan el oportunismo de los políticos chapulines que brincan de puesto sin rendición de cuentas. De igual forma, es imperativo acabar con los clanes y grupos que concentran el poder desmedido en el seno de los partidos que, en la elección del 2018, podrían beneficiarse, bajo mañas y argucias, de la reelección creando bloques consolidados por esa figura para prolongarse en cargos opacos, ineficaces y, en el extremo, encubridores de hechos delictivos, como fueron los cometidos por alcaldes que fundaron imperios del crimen en sus municipios.
Bajo este panorama, el electorado formula preguntas que deberían tener respuestas contundentes. ¿Cómo confiar en partidos y candidatos cuya credibilidad va a la baja, actúan como mafias de poder y sólo ven por intereses grupales y personales? ¿Cómo confiar en un sistema electoral que no blinda la designación de precandidatos capaces y libres de cualquier nexo perjudicial del bien común? ¿Cómo confiar en nuestra democracia?
En otros temas, me parece que la actitud asumida por la dirigencia del partido Movimiento Ciudadano es de soberbia, prepotencia y retadora y decir que son el mejor partido del país. son solo palabras, demagogia al fin de cuentas El hecho de que su coordinador en el estado de México Jacobo David Cheja diga que su partido irá sólo y sin alianzas partidistas; “pero si aliado con la ciudadanía”, en el proceso electoral que se avecina, el cual concluirá el 7 de junio próximo es preocupante porque ahora no habrá Peje para que los salve.
“No somos un partido chiquito, como algunos creen; somos jóvenes, con apenas 16 años de fundación y tenemos la suficiente aceptación en la ciudadanía para tener la confianza que solos, sin alianzas, podremos ganar no sólo diputaciones federales, sino, también, locales y alcaldías”. Vaya por el dirigente que con su naranja se las coma todas las candidaturas. Hasta mañana mientras más abran los políticos la boca más se les nota sus malas intenciones: Comentarios a esquiveljesus30@gmail.com
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