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En las Nubes

A los que lloran su desventura.

Carlos Ravelo Galindo

A los que lloran su desventura.
Noviembre 25, 2014 15:44 hrs.
Política ›
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A los que se creyeron estar en los cuernos de la luna cuando lograron encumbrar al joven hoy sometido a severo escrutinio, y que no saben cómo hacer, con dinero o sin él, o con talento si les queda, volver a la normalidad el panorama nacional. Regresar la tranquilidad ya no al país, tan devastado económica, moral y éticamente, sino a la casa presidencial. A ellos, a los que se sintieron prohombres y hoy lloran su desventura, brindamos algunos pensamiento de gente famosa que acaso atenúe su desventura. Leamos, con paciencia a don Gustavo Adolfo Bécquer: “En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacibles y desmayada de la luna”. O Antonio Gala, cuando aseveró que “Alguien ha dicho que la luna está tan pálida porque hace exclusivamente vida de noche”. O este anónimo que dice: “El amor es como la luna,... todos la vemos pero desde un punto distinto”. Todo hombre es como la luna, con una cara oculta que a nadie enseña, diría Mark Twain. O Ernesto Sábato: “Un genio es alguien que descubre que la piedra que cae y la luna que no cae representan un solo y mismo fenómeno”. Claro, diríamos, que el verdadero amor es como la luna; hay días en que no se ve, pero sabemos que está ahí, porque con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz? Rubén Darío lo refirió poéticamente: ¿Visteis la luna reflejar serena entre las aguas de la mar sombría, cuando se calma nuestra amarga pena, y siente el corazón melancolía? Vicente Gaos en un reflejo súbito decir: “Y ya no sé si a ti te estoy mirando, o si contemplo el cielo”. O “¿Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?”. Porque como final, diríamos con sencillez, como émulos de Juan Ramón Jiménez: “Y todos nos iremos; y estaremos solos, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... Pero, eso sí, se quedarán los pájaros y su canto. Y ustedes, lo que quisieron, pero no pudieron, simplemente seguirán en llanto y en el reparto de premios a quienes hundieron la economía y la hacienda. Rompieron la paz, la tranquilidad y la armonía de un pueblo en el que fijó su vista, hoy empañada, un Ser omnipotente y justo.
craveloygalindo@yahoo.com.mx

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