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Gastos inevitables

A la escuela: ¡Comienza el suplicio!

Diego Alcalá Ponce

A la escuela: ¡Comienza el suplicio!

Educación

Agosto 31, 2021 22:44 hrs.
Educación Nacional › México Ciudad de México
Diego Alcalá Ponce › Club Primera Plana

Como cada año, al inicio del nuevo ciclo escolar de la educación básica, para gran parte de las familias mexicanas comienza el viacrucis por los inevitables gastos que ocasiona la asistencia de los hijos a la escuela. Los problemas de siempre: útiles escolares, uniformes, cuotas, etc., son el martirio de los padres de familia. ¡Comienza el suplicio!
El inicio de cada año escolar, lejos de emocionarnos, nos preocupa y hasta asusta. Si los hijos van avanzando en los grados correspondientes, ¿por qué no compartimos plenamente esa alegría? Seguramente, todo se debe a la cada vez más cara manutención de los hijos en la escuela. Los dedos se cruzan para que esta vez todo salga barato para que el dinero pueda alcanzar para todos. Lamentablemente, dado que la educación depende en mucho de la economía, el panorama en ese aspecto no es nada alentador y cada vez se torna más preocupante. El presupuesto, tanto federal como familiar, no soporta más esta pesada carga.
Debido a que para enseñar con eficiencia a todos los escolares por igual se requiere de múltiples recursos, tanto económicos como pedagógicos, el nivel básico, como siempre, sigue a la zaga de la educación nacional. Y en ese aspecto, lejos de avanzar, nos estancamos, y en algunos casos retrocedemos. De hecho, si la didáctica moderna no participa activamente en el complejo y delicado proceso educativo, no se avanzará jamás. De ahí que las autoridades educativas deben hacer a un lado triunfalismos y poses políticas ridículas que tanto daño han causado-y siguen causando- para tratar de salvar el único patrimonio al que tenemos derecho los mexicanos: ¡La educación! El actual Sistema Educativo Nacional es obsoleto y caótico; se mantiene por inercia, y el más afectado es el nivel básico.
Al parecer, los encargados de este vital aspecto de nuestra seguridad nacional, no tienen ni la menor idea de lo que realmente se debe hacer para superar este añejo problema que se complica cada vez más. Desafortunadamente, la escuela no ha cumplido con los objetivos por el que fue creada. De los tres niveles educativos ninguno está conformado debidamente, todos adolecen de múltiples inconsistencias y falta de vertebración pedagógica; los cambios de un nivel a otro se dan brusca y aisladamente. Los supuestos cambios o modificaciones al Sistema Educativo Nacional no han sido más que políticos, que lejos de beneficiarlo, lo perjudican más.
Y el ejemplo más claro de esta problemática está en la educación formal básica, que casi no existe en muchos lugares del país, porque se da de muchas formas y diferentes y desiguales condiciones, propiciado, sobre todo, por múltiples factores como pobreza, ignorancia, enfermedades, etc. Estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, etc, por ejemplo, son los más perjudicados en este importante nivel educativo, pues los bajos resultados académicos obtenidos, año tras año, así lo demuestran. Y lo preocupante es que no parecen tener solución ni a corto, ni a medianos plazos.
El aspecto más importante y vulnerable de la vida nacional, después de la salud, como lo es la educación, no puede seguir a la deriva y sujeto a caprichos o ideologías políticas como hasta ahora. Debemos tener presente que el daño a la educación, a largo plazo, es irreversible. Hace mucho que debió contarse con un moderno y funcional sistema educativo acorde a nuestra idiosincrasia y realidad socioeconómica. Urge un nuevo Sistema Educativo Nacional. Estamos a tiempo.
No cabe duda, amable lector, que, a los mexicanos, el futuro nos alcanzó viviendo el presente con mentalidad del pasado.

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