Ven a Osorio Chong con un paso fuera de la coordinación de senadores del PRI


La 4T apunta para desplazar al ex jefe de Segob del control de los senadores del PRI. Los acuerdos con Alito. El costado judicial.

| Milton Merlo / LA POLÍTICA ONLINE | Desde Emmanuel Ameth Noticias
Ven a Osorio Chong con un paso fuera de la coordinación de senadores del PRI

Política

Agosto 14, 2019 01:02 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Milton Merlo / LA POLÍTICA ONLINE › Emmanuel Ameth Noticias

La aparición de José Antonio Meade y José Antonio González Anaya hoy martes en Palacio Nacional -nada menos que en plena detención de Rosario Robles- tiene un correlato muy particular hacia el interior del PRI, que el domingo encumbró a Alejandro Moreno Cárdenas como su flamante dirigente nacional.

Sucede que Meade y González Anaya están enmarcados en el equipo Moreno Cárdenas. El primero, en un modo casi casual, le ha presentado algunos empresarios al campechano y le ha transmitido ciertas nociones respecto al rumbo económico del país que Alito comenzará a emitir en las próximas semanas. Suscribe la idea de que el nuevo dirigente comience a cimentar su camino hacia la candidatura presidencial del 2024.

Esa colaboración además lo tranquiliza al ex Secretario de Hacienda frente a otros avatares de corte judicial, como el del juez de control Felipe de Jesús Delgadillo que sugirió en las últimas horas investigar a Meade por presuntos desvíos. Ahora más que nunca, Meade tiene que estar en la esquina correcta. No hay margen para el error. ¿Su conclusión? Entiende que debe encolumnarse a la filas de Alito Moreno.

Frente a estas complicidades aparece la figura de Miguel Ángel Osorio Chong, que tampoco ha abandonado su proyecto presidencial y que, a diferencia de Moreno Cárdenas, está en la mira del Gobierno. El círculo primario de Andrés Manuel López Obrador entiende que se ha vuelto decisivo eyectar a Osorio Chong de la coordinación de los senadores del PRI porque ese manejo político del ex Secretario de Gobernación es el último dique de contención frente a las reformas que el oficialismo pretende.

En San Lázaro las leyes de Morena fluyen con facilidad pero en el Senado suelen existir dificultades que en parte se sustentan en los acuerdos que hacen Osorio Chong, Dante Delgado (MC) y Damián Zepeda (PAN). A Mauricio Kuri todavía le falta jerarquía para esos intercambios.

En la 4T ambicionan un escenario de una bancada tricolor con un liderazgo más laxo, que permita que según el escenario ciertos senadores acompañen los designios del Gobierno. Eurviel Ávila asoma cono un aliado de interés.

La presión sobre Osorio Chong se ejerce por tres frentes: uno es Javier Duarte, que habla desde el cautiverio con diversos medios con una facilidad pasmosa y que además responsabiliza al hidalguense por su calvario. El otro es la contabilidad del hombre de confianza de Manuel Mondragón, ex comisionado de seguridad en el sexenio anterior. El tercero es Rosario Robles y su sorprendente patrimonio. La ex titular de Sedatu se reportaba con el entonces jefe de Segob y sucede que Meade y González Anaya conocen mucho sobre los recursos que Robles repartió en la primera mitad del 2018.

En todas estas historias aparece un denominador común en la figura de Santiago Nieto que tiene una historia tormentosa con Osorio desde una madrugada de octubre del 2017 en la cual Jorge Márquez visitó al entonces titular de la Fepade para forzar su renuncia cuando este intentaba averiguar la conexión entre el affaire Odebrecht y la campaña del 2012.

Por eso el destino final de ambos expedientes no está escrito en la primera página de los mismos. No se trata de ni de Duarte ni de Robles: todo es sobre el ex inquilino de Bucarelli, con quien el propio AMLO hablaba en los meses finales del 2017, cuando le decía que Enrique Peña Nieto no le iba a dar la candidatura tricolor. "Y a mi me gustaría que te la den, todo sería más fácil para mi", auguraba, divertido, el tabasqueño.

Ahora, año y medio más tarde, el presidente ve en Osorio Chong a un rival principal a vencer. La misma óptica de Moreno Cárdenas y de sus aliados Meade y González Anaya. Todos usan el pasado inmediato para librar las batallas más decisivas del futuro.



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