Ignorados 300 mexicanos inmolados en Auschwitz


¿Cuánto nazismo había en México en 1942?

| Javier Rodríguez Lozano | Desde diarioalmomento.com
Ignorados 300 mexicanos inmolados en Auschwitz

Seguridad

Mayo 18, 2015 23:17 hrs.
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Javier Rodríguez Lozano › diarioalmomento.com

AGUASCALIENTES, AGS., sábado 16 de mayo de 2015. . “Mayo, mes dedicado a Maia, diosa de la primavera”.

(I de II partes)

Entre aquellas “cuerdas” humanas de más de 69 mil deportados de París en 1942 por los nazis, iba el personal diplomático de la legación mexicana en Francia y el jefe nazi de Dunia Wasserstrom -Wilhelm Boge- creyó llevar también al embajador Luis I. Rodríguez Taboada, que había sido secretario particular del presidente Lázaro Cárdenas del Río.

El jefe nazi mandó decapitar al que creyó el diplomático mexicano y reducir su cabeza, para usarla como pisapapeles sobre su escritorio en el campo de concentración de Auschwitz, en venganza porque Manuel Ávila Camacho había declarado la guerra a los Países del Eje: Alemania, Italia y Japón.

-Nunca me habían hecho esa pregunta –diría José Martín Rivas Ortega a este reportero, cuando lo entrevistamos luego que presentara en el Instituto Tecnológico de Aguascalientes su obra de teatro Holocausto en tu Ciudad, y le preguntamos por aquella anécdota desconocida en México.

Y vaya que Martín Rivas ha ofrecido conferencias y entrevistas de prensa desde que a los 18 años de edad montó su primera obra de teatro con el tema del libro de Dunia Wasserstrom –Nunca jamás-que había leído a los 14 años y describe los horrores del holocausto.


“Pabellón México”

Así supimos que en Auschwitz había un “Pabellón México”, que era uno de los 39 bloques que había -además de los tres campos principales: el administrativo, el de exterminio y el del trabajo- en que los alemanes hacinaron y masacraron a un millón 100 mil personas y de cuyo infierno sobrevivieron otras 200 mil, como la ucraniana Dunia.

Como en Brasil, los nazis querían hacer de México “el jardín del Tercer Reich”, dizque por la vocación que tenía a la esclavitud, según Boge.

Hallamos a Rivas a las afueras del recinto teatral en el ITA, fumándose un cigarrillo, acompañado de los jóvenes actores de esa obra, y se sorprendió cuando le preguntamos el motivo de nuestra entrevista. Había ofrecido una conferencia de prensa previa sobre Nunca Más, en la que relató anécdotas sobre la heredad que le dejara Dunia Wasserstrom.

-Mire usted lo que son las cosas, nunca nadie, ningún periodista, me había preguntado sobre el pisapapeles que estaba sobre el escritorio del jefe del campo de concentración de Auschwitz, Wilhelm Boge–nos dijo.


Llegada de los 300

De acuerdo al relato de Dunia a Martín, ésta había sido obligada por los nazis a trabajar como secretaria en aquel cautiverio, condición que le permitió observar a sus superiores, principalmente al jefe del Servicio Secreto, Wilhelm Boge (se pronuncia Voga), quien documentó un expediente que Dunia conoció y que se refería a la llegada ahí, a los crematorios y a las cámaras de gases nazis, de 300 mexicanos, el 13 de enero de 1944.

Dunia –relata Rivas- le preguntó al jefe de la Oficina Política de la Gestapo dentro de Auschwitz, Boge, por qué las redadas judías incluían también a latinoamericanos.

Fue entonces cuando el agente de la Gestapo le contestó: “Esos malditos mexicanos necesitan un buen amo. Los nazis estamos dispuestos a hacer de México, el jardín del Tercer Reich, al igual que el Brasil… Pero de los mexicanos, si sobreviven, tenemos pensado hacer las bestias de carga de Alemania. Y si atrapamos a estos 300 mexicanos fue para interrogarlos y entender la mentalidad latinoamericana, porque si Europa tiene razas que son superiores, las latinoamericanas: mexicana, venezolana, toda la connotación latina, no tiene ni siquiera el derecho de ser llamada humana”.

La conversación con Rivas se llevó a cabo sobre el escenario del ITA donde se presentaba Nunca Más, en torno a una mesa con la cruz esvástica hitleriana como mantel, la misma que Joseph Goebbels plagiara del símbolo del dios indúe, Visnú.


Capturan a toda la Embajada

“Cuando Dunia escuchó esto, ella se dio a la tarea de investigar quiénes eran esos 300 mexicanos. Dunia tenía cinco jefes, eran: Boge, Broa, Brailesvky, Starck y otro que se llamaba el SS Marko. Este último en Auschwitz, en aquel momento, tenía 15 años de edad. Marko era la posibilidad de Dunia de poder sacar más datos sobre todos los latinoamericanos en Auschwitz”, continuó Rivas en su relato.

De ese modo Marko contó a Dunia que el jefe de los campos de concentración, Heinrich Himmler, les había ordenado que se hiciera una ampliación del campo a cuatro mil 500 kilómetros cuadrados, porque se pretendía centralizar en ahí una parte que se hallaba alejada y donde se alojaría a toda la gente de origen latinoamericano que viviera en Europa, “porque nosotros necesitamos averiguar cómo es la forma de pensar de Latinoamérica, para poder conquistarla”, diría Boge a sus subalternos al ordenar las obras de ampliación.

Se trataba de construir el Pabellón México. SS Marko fue quien le dijo a Dunia que entre esos 300 mexicanos capturaron a todo el personal de la embajada de México en París, porque el embajador había dado la orden de que en sus instalaciones se escondiera a todos los niños que se pudiera salvar, “porque aunque la legación diplomática no sabía lo que estaba pasando en los campos de concentración, estaba consciente de la existencia de los ghettos en Francia; y ellos sabían que en ellos estaban pasando cosas atroces”.


El embajador salvó a niños

El embajador sospechaba que del ghetto los estaban enviando a otros lugares y tenía la certeza de que los estaban matando, pero no tenía la seguridad; y él por humanidad, pidió a la gente de Francia que llevaran a la embajada a los niños que ya habían perdido a sus padres y que quedaron huérfanos.

En noviembre de 1976, Dunia presentó su libro Nunca jamás, en el Club Internacional de Prensa de Madrid -España fue aliada de Alemania en la Segunda Guerra Mundial- y dijo: “Casi todo mundo piensa que Hitler mató a seis millones de judíos, como si ahí acabara el problema, y no; Hitler mató a gitanos y a franceses, y a españoles, y a polacos, y a yugoslavos, que nada tenían que ver con el judaísmo”.


Mexicanos ignorados por historiadores

Por su parte, el polaco Franciszek Piper -a quien se le atribuyen las cifras más cercanas a la realidad- en 1991 bajó de cuatro millones a 1.1 millones el número de víctimas del holocausto, que luego subirían a 1.3.

Enumera a 438 mil húngaros, 300 mil polacos, 69 mil 114 franceses, 60 mil 85 holandeses, 55 mil griegos, 46 mil 9 checos, 26 mil 661 eslovacos, 24 mil 906 belgas, 23 mil germano-austriacos, 10 mil yugoslavos y siete mil 422 italianos; además de 20 mil gitanos, 10 soldados soviéticos y hasta testigos de Jehová y homosexuales.

Ni Franciszek Piper ni otro historiador, Peter Hayer, contaron a mexicanos en Auschwitz.



¿Cuánto nazismo había en México en 1942? ¿Por qué la Secretaría de Relaciones Exteriores reporta que el personal de la Legación mexicana de 1942 en Francia regresó de Vichy sano y salvo? (Continúa en la segunda parte).

Agencia Noticiosa del Centro (ANC)

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