’Catón’

Atentados culturales

Armando Fuentes Aguirre

Atentados culturales

Periodismo

Julio 05, 2019 22:54 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Armando Fuentes Aguirre › guerrerohabla.com



La señora le dijo a su marido: ’Para celebrar nuestros 10 años de casados (Nota: bodas de aluminio) iremos a un crucero de seis días y haremos el amor todas las noches’. Ella no quería ya tener más hijos, y el esposo sufría de mareos. Fue entonces el señor a la farmacia y compró seis condones y seis parches contra el mareo. Al día siguiente la mujer le dijo: ’Encontré otro crucero mejor. Dura diez días’. Volvió el señor a la farmacia y compró diez condones y diez parches contra el mareo. Un día después la señora volvió a decir: ’Hallé otro crucero aún mejor. Dura dos semanas’. Fue el señor y pidió 14 condones y 14 parches contra el mareo. El farmacéutico no pudo contenerse ya. Le preguntó al señor: ’Perdone la curiosidad: ¿por qué coge usted tan seguido si se marea tanto?’… Doña Jodoncia iba con su esposo don Martiriano por la playa cuando vio a una mujer a quien natura había dotado con extrema prodigalidad: turgente era su busto; exuberantes sus caderas; opulentas las redondeces de sus piernas y muslos. ’¡Qué barbaridad! –exclamó doña Jodoncia escandalizada–. ¡Si yo tuviera un cuerpo tan provocativo como ése no saldría jamás de mi recámara!’. Dijo don Martiriano, humilde: ’Yo tampoco’… A los incultos no les gusta la cultura. La miran con recelo, como a cosa de peligro, o la consideran adorno inútil, supérfulo, como decía uno por decir ’superfluo’. Mi inolvidable tío Rubén Aguirre, hermano de mi madre y papá del Profesor Jirafales, igualmente inolvidable, solía decir: ’Los viajes ilustran… a los ilustrados’. Tenía razón: sólo el que sabe puede saber más. Si bien en ocasiones la sabiduría da poder, el poder nunca da sabiduría. La ignorancia sólo causa más ignorancia. De ahí los atentados contra la cultura que está cometiendo el régimen actual. Los desatentados que se han hecho al presupuesto de las instituciones culturales han puesto a algunas de ellas al borde de la desaparición. Lejos de mí la temeraria idea de una república gobernada solamente por sabios. Los sabios saben poco del arte de gobernar. Pero los ignorantes saben aún menos. De la ignorancia con poder líbranos, Señor… El pescador llegó de regreso al puerto llevando un colosal pez vela, el más grande que en esas playas se había visto. Lo pescó después de varias horas de fatigosa lucha, como en ’El Viejo y el Mar’, de Hemingway. Muy orgulloso estaba el pescador haciéndose tomar fotografías junto al enorme pez cuando pasó un hombrecito que llevaba una docena de pequeños peces colgados del hilo de su anzuelo. El tipo que había pescado al gran pez vela miró al otro con mirada desdeñosa. El hombrecito se volvió hacia él y le preguntó con voz de lástima: ’¿Nada más uno pescaste?’… Cierta señora que iba en taxi se inquietó al ver que el taxista manejaba con extrema velocidad y en forma peligrosa. ’Tome precauciones por favor –le pidió–. Soy madre de 12 hijos, y estoy esperando otro’. El taxista se amoscó. ’¡12 hijos y está esperando otro! –le dijo a la mujer–. ¿Y me pide a mí que tome precauciones?’... Un tipo le comentó a otro: ’Mi esposa Madanita pesa 160 kilos. Está montando a caballo para bajar de peso’. ’¿Y eso ha resultado?’ –preguntó el otro–. ’En cierta forma sí –responde el señor–. El caballo ha bajado ya 60 kilos’… Nalgarina fue al parque a pasear a su perrita. Ahí se topó con Afrodisio, que también paseaba a su perro. En otro tiempo ella y él habían tenido amores, y decidieron recordarlos atrás de unos arbustos. Los dos perritos se acercaron y vieron la ardiente escena pasional. El perro, algo apenado, le dijo a la perrita: ’No te fijes. Están haciendo lo que les dicta su instinto. Esperemos nada más que no se vayan a quedar pegados’... FIN.

Armando Fuentes Aguirre
’Catón’
La señora le dijo a su marido: ’Para celebrar nuestros 10 años de casados (Nota: bodas de aluminio) iremos a un crucero de seis días y haremos el amor todas las noches’. Ella no quería ya tener más hijos, y el esposo sufría de mareos. Fue entonces el señor a la farmacia y compró seis condones y seis parches contra el mareo. Al día siguiente la mujer le dijo: ’Encontré otro crucero mejor. Dura diez días’. Volvió el señor a la farmacia y compró diez condones y diez parches contra el mareo. Un día después la señora volvió a decir: ’Hallé otro crucero aún mejor. Dura dos semanas’. Fue el señor y pidió 14 condones y 14 parches contra el mareo. El farmacéutico no pudo contenerse ya. Le preguntó al señor: ’Perdone la curiosidad: ¿por qué coge usted tan seguido si se marea tanto?’… Doña Jodoncia iba con su esposo don Martiriano por la playa cuando vio a una mujer a quien natura había dotado con extrema prodigalidad: turgente era su busto; exuberantes sus caderas; opulentas las redondeces de sus piernas y muslos. ’¡Qué barbaridad! –exclamó doña Jodoncia escandalizada–. ¡Si yo tuviera un cuerpo tan provocativo como ése no saldría jamás de mi recámara!’. Dijo don Martiriano, humilde: ’Yo tampoco’… A los incultos no les gusta la cultura. La miran con recelo, como a cosa de peligro, o la consideran adorno inútil, supérfulo, como decía uno por decir ’superfluo’. Mi inolvidable tío Rubén Aguirre, hermano de mi madre y papá del Profesor Jirafales, igualmente inolvidable, solía decir: ’Los viajes ilustran… a los ilustrados’. Tenía razón: sólo el que sabe puede saber más. Si bien en ocasiones la sabiduría da poder, el poder nunca da sabiduría. La ignorancia sólo causa más ignorancia. De ahí los atentados contra la cultura que está cometiendo el régimen actual. Los desatentados que se han hecho al presupuesto de las instituciones culturales han puesto a algunas de ellas al borde de la desaparición. Lejos de mí la temeraria idea de una república gobernada solamente por sabios. Los sabios saben poco del arte de gobernar. Pero los ignorantes saben aún menos. De la ignorancia con poder líbranos, Señor… El pescador llegó de regreso al puerto llevando un colosal pez vela, el más grande que en esas playas se había visto. Lo pescó después de varias horas de fatigosa lucha, como en ’El Viejo y el Mar’, de Hemingway. Muy orgulloso estaba el pescador haciéndose tomar fotografías junto al enorme pez cuando pasó un hombrecito que llevaba una docena de pequeños peces colgados del hilo de su anzuelo. El tipo que había pescado al gran pez vela miró al otro con mirada desdeñosa. El hombrecito se volvió hacia él y le preguntó con voz de lástima: ’¿Nada más uno pescaste?’… Cierta señora que iba en taxi se inquietó al ver que el taxista manejaba con extrema velocidad y en forma peligrosa. ’Tome precauciones por favor –le pidió–. Soy madre de 12 hijos, y estoy esperando otro’. El taxista se amoscó. ’¡12 hijos y está esperando otro! –le dijo a la mujer–. ¿Y me pide a mí que tome precauciones?’... Un tipo le comentó a otro: ’Mi esposa Madanita pesa 160 kilos. Está montando a caballo para bajar de peso’. ’¿Y eso ha resultado?’ –preguntó el otro–. ’En cierta forma sí –responde el señor–. El caballo ha bajado ya 60 kilos’… Nalgarina fue al parque a pasear a su perrita. Ahí se topó con Afrodisio, que también paseaba a su perro. En otro tiempo ella y él habían tenido amores, y decidieron recordarlos atrás de unos arbustos. Los dos perritos se acercaron y vieron la ardiente escena pasional. El perro, algo apenado, le dijo a la perrita: ’No te fijes. Están haciendo lo que les dicta su instinto. Esperemos nada más que no se vayan a quedar pegados’... FIN.

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