’ El Señor no te dejará ni te abandonará ’


Moisés pasa el testigo a Josué

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’ El Señor no te dejará ni te abandonará ’

Religión

Agosto 12, 2019 22:21 hrs.
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Martes 13 De Agosto 2019

La Palabra de Dios

Primera lectura
Dt 31, 1-8
En aquellos días, Moisés dirigió estas palabras a todo el pueblo de Israel: ’He cumplido ya ciento veinte años y me encuentro achacoso. Además, el Señor me ha dicho que no cruzaré el Jordán. El Señor, nuestro Dios, lo cruzará delante de ustedes; él destruirá a todos esos pueblos ante sus ojos para que ustedes se apoderen de ellos, y Josué pasará al frente de ustedes, como lo ha dicho el Señor. El Señor tratará a los enemigos de ustedes como a los reyes amorreos Sijón y Og, y los arrasará como a sus tierras. Cuando el Señor se los entregue, harán con ellos lo que yo les he ordenado.

Sean fuertes y valientes, no teman, no se acobarden ante ellos, porque el Señor, su Dios, avanza con ustedes. El no los dejará ni abandonará’’.

Después Moisés llamó a Josué y le dijo en presencia de todo el pueblo de Israel: ’Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a nuestros padres; y tú les repartirás esa tierra. El Señor, que te conduce, estará contigo; él no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes’.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Deuteronomio 32, 3-4ab. 7. 8. 9 y 12
R. (9a) Bendice, Señor, a tu pueblo.
Voy a proclamar el nombre del Señor;
den gloria a nuestro Dios,
porque sus obras son perfectas.
R. Bendice, Señor, a tu pueblo.
Acuérdate de los días remotos,
considera los edades pasadas,
pregúntale a tu padre y te lo contará,
a los ancianos y te lo dirán.
R. Bendice, Señor, a tu pueblo.
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad
y la distribuía a los hijos de Adán,
trazó las fronteras de las naciones
según el número de los hijos de Israel.
R. Bendice, Señor, a tu pueblo.
La porción del Señor fue su pueblo,
Jacob fue su heredad.
Sólo el Señor los condujo,
no hubo dioses extraños con él.
R. Bendice, Señor, a tu pueblo.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 11, 29
R. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor,
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.
R. Aleluya.

Evangelio
Mt 18, 1-5. 10. 12-14
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?"

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: "Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños’’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
La Palabra de este martes nos presenta dos referentes para nuestras comunidades dominicanas. En la primera lectura, una persona de edad muy avanzada (¡a ciento veinte, no llega cualquiera!), y en el Evangelio, un niño. Veamos.

Moisés pasa el testigo a Josué
Escuchemos en la primera lectura de este día, cómo Moisés proclama tan sereno ante el pueblo, que el Señor le ha dicho que él no pasará el Jordán. ¡Después de toda la paciencia tuvo con el pueblo para llevarles hasta la tierra prometida! Será otro, Josué… ¡Y qué palabras tan hermosas le dirige, a él y a todo el pueblo, de ánimo y confianza ante la misión que el Señor les presenta!:’El Señor, tu Dios, avanza a tu lado. Él estará contigo: no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes’.

Lo importante es que el plan de Dios se lleve adelante, su misión, no ’quién’ lo lleva adelante. Por ello, Moisés está feliz de pasarle el testigo a un hermano más joven. Esto nos recuerda a las monjas el número de nuestras Constituciones que dice: ’Conscientes de su responsabilidad en el bien común, las monjas acepten y renuncien de buena gana los cargos y oficios dentro del monasterio…’ (LCM 4, II). ¡Qué escena más hermosa para revivir en nuestras comunidades! Vivir libres, sin apegarnos ni a nada ni a nadie, ni a cargos ni servicios, ni a los resultados… pues ¡cuántos hermanos nuestros ya han ido por delante sembrando, y ahora estamos recogiendo sus frutos! Aprendamos de Moisés, cómo poder pasar la antorcha de nuestro Padre Santo Domingo a los hermanos, abandonados en las manos de nuestro Padre Dios que tanto nos ama.

Volver a ser como niños, hacernos pequeños como ellos…
Quizá no todos hemos llegado a esa edad tan avanzada de Moisés, pero sí todos hemos sido niños. Con el paso de los años, ¿hemos dejado de serlo? Ante nuestro deseo, que tantas veces sale a relucir, de querer ser el más importante, o que me aprecien o valoren… hoy Jesús nos pone un niño en medio para recordarnos cómo ser verdaderamente grandes, importantes en el Reino de los Cielos. Hagámonos pequeños, rebajémonos ante los demás, y acojamos a los hermanos como a un niño pequeño: con ternura, con delicadeza, procurando su bien, buscando al que esté perdido y dejándonos encontrar por ellos.

¡Gracias, Señor, por tu Palabra que cada día nos acompaña! Porque Tú avanzas a nuestro lado, porque Tú has prometido estar siempre con nosotros. ¡Gracias, Señor, porque Tú te has rebajado para salir a nuestro encuentro, porque Tú eres nuestro Dios, y nosotros tu pueblo! ¡Gracias, Señor!
Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas


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